Identificación digital

Esta es una de las grandes aplicaciones de Blockchain que pueden revolucionar el mundo en el que vivimos. La idea principal es hacer que el usuario sea el propietario de sus propios datos, y no una tercera parte. No se trata únicamente del poder de la identificación individual, que hoy podemos hacer con la firma digital. Se trata de la reunión en una base de datos común, descentralizada y pública, de información y características sobre activos más allá de las personas.

El cambio más sustancial que estamos viviendo es la implantación de la ID soberana europea apoyada en Blockchain; la Identidad Digital que dará a los ciudadanos el poder sobre sus datos. Europa tendrá su ID soberana blockchain. Los emisores de las identidades se mantendrán, cada ciudadano reunirá todos sus datos (identidad, permiso de conducir, financieros, de estudios o de salud) en una cartera digital, y solo dará el dato concreto que le pidan en el momento en el que sean requeridos.

La descentralización y la encriptación son la clave para asegurar los datos personales en las redes Blockchain. En lugar de que las empresas anónimas recojan los datos una vez que se crean, los sistemas de identidad en Blockchain almacenarían los datos en redes cifradas y descentralizadas. A partir de ahí, los usuarios podrían conceder un acceso limitado a terceros utilizando las claves.

Estonia es quizás el país líder en el mundo en lo que se refiere a tecnología Blockchain. El avanzado sistema de identificación digital del país no se limita a la simple identificación de los ciudadanos estonios. Los servicios electrónicos del país están ahora todos disponibles en línea, lo que permite viajar legalmente entre los estados de la UE, el seguro de salud nacional, la prueba de identificación cuando se ingresa a los bancos, las firmas digitales, la votación, los registros médicos y más.

La identidad es contextual, lo que significa que el tipo de verificación y los datos necesarios para identificar a una persona jurídica, una persona física o una cosa varían según la naturaleza y el contexto de la transacción. Algunos casos de uso pueden requerir la verificación de los órganos rectores, pero otros no. Los criterios de aceptación de la identidad digital dependen en última instancia de la definición de las partes que confían en ella.

En esencia, cuando un archivo se registra en un sistema blockchain, la autenticidad de la información es garantizada por los numerosos nodos que mantienen la red. Dicho de otra forma, un “grupo de alegaciones”, de múltiples usuarios, respalda la validez de todos los datos registrados.

En tal escenario, los nodos de la red pueden ser controlados por agencias autorizadas o instituciones gubernamentales responsables de verificar y validar los registros digitales. Básicamente, cada nodo puede “emitir un voto” respecto a la autenticidad de los datos, para que así los archivos puedan ser usados como documentos oficiales -pero con unos niveles de seguridad más elevados.
Los ejemplos de uso aplicables a la situación actual, y siempre hablando en entornos privados, pueden ser, por ejemplo, la identidad de los trabajadores a la hora de fichar a la entrada de un trabajo, si están libres de infección de enfermedades como el COVID-19, trazabilidad…y cada día iremos viendo nuevas formas de aplicación de esta tecnología.

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